La moraleja de night city

Cyberpunk 2077 se recordará por muchas cosas. Sobre su lanzamiento han habido opiniones y conversaciones de todos los colores, aquel desastroso lanzamiento quedó para la historia del videojuego y nada hará que eso cambie. Nadie quiere hacer algo mal, y aquel desastre no debió gustar a la gente que trabajó en el juego en la misma medida, o seguramente mayor, que a nosotros que lo esperábamos. Entonces desde ese lanzamiento hace ya casi 3 años se propusieron arreglarlo y mejorarlo tanto en lo técnico como en las funcionalidades y mecánicas que habían quedado a medio hacer o por hacer.

Este último septiembre llegó el último pack de mejoras para Cyberpunk. Por un lado, una actualización 2.0 que cambia muchos de los sistemas del juego mejorándolos y convietiéndolo en un juego mucho menos irregular. Por otro lado, Phantom Liberty, la expansión prometida de la historia y la ciudad. De esto último ya hablaré otro día cuando lo acabe, hoy vengo a hablar de algo que ya tiene el juego base, que ya tenía en el lanzamiento pero que era difícil de disfrutar y analizar correctamente con un juego poco funcional en demasiados sentidos. A día de hoy, con un Cyberpunk «arreglado», con unas mecánicas mejores y sistemas al día creo que es un buen momento para hablar del personaje más importante del juego: Night City.

Night City, la ciudad que nunca duerme. Esta es una ciudad de promesas vacías, de sueños irrealizables que parecen estar más cerca de lo jamás podrían en ningún otro sitio. No es mucho después de acabar el primer acto del juego y que nos den la libertad de explorar toda la ciudad que vemos que esto no es tan así. La Night City de la que oyes hablar durante ese primer acto es un espejismo, una ciudad de leyendas, una ciudad que aún controlada por gigantes megacorporaciones dio pie a que surgieran posibilidades de llegar algo más, de cambiar algo, de ser recordado. Esta imagen de la ciudad es constante durante el juego, la diferencia es que se entrelaza a partir del segundo acto con otra.

Esta segunda imagen es la decadencia. Una propia de un sitio sin solución donde sus habitantes se han resignado a que sea así, donde sus reporteros dejan de hablar de la verdad porque no va a cambiar nada, donde la policía y el gobierno es corrupto pero nadie hace algo al respecto. Y aún con todo es difícil no verle algo a esta ciudad. Tiene un encanto que te atrapa y ya no deja que te vayas. Puede que sea por sus historias, la historia de uno de los pocos policías legales que acaba dejando el cuerpo, o que sea por la historia de una forastera que intentaba hacerse un nombre en la ciudad después dejar a su familia. O puede que no sea nada de eso, puede que los neones, los grandes edificios y las grandes tiendas te den una idea equivocada, unas posibilidades infinitas que solo estaban en la imaginación. Que solo sea capitalismo desmedido vendiéndote algo irrealizable. Estas dos realidades conviven en Night City, y la convierten en una ciudad rica y que sustenta todo lo interesante del juego.

Todo lo que he dicho de la ciudad tiene un enlace más, bastante obvio cuanto más empiezas a pensar en ello, este es con el propio juego y su trayectoria. Con Cyberpunk 2077 el marketing fue desmedido, se prometió todo. Era un juego que venía a cambiar la historia de los videojuegos y los RPGs, y muchos pecamos de inocentes, aunque podíamos tener a la voz de la razón diciendo que igual era demasiado bonito para ser verdad, pues quisimos creer, quisimos creer en ese espejismo. Pero eso solo hizo que el golpe fuera más duro cuando llegó y no solo no cumplió, si no que era un juego que claramente no estaba acabado y se había lanzado mucho antes de lo que debiera.

Es irónico que dentro del juego Night City fuera y siga siendo una representación perfecta de aquello que ocurrió. Una promesa vacía que sólo lleva a una gran decepción. En Night City el único final feliz es aquel en el que te vas sin mirar atrás antes de que la ciudad consuma todo lo que te importa. Igual hay algo que aprender de ahí, una moraleja, que es fácilmente aplicable a la industria del videojuego y del hype actual. Pero esa es una conversación más difícil y profunda que tocará otro día. Por ahora me basta con quedarme con una ciudad increíble, profunda de muchas formas y con muchas lecturas posibles, el alma para bien y para mal de Cyberpunk 2077.

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